El cuarto panel del Congreso de Jóvenes para Jóvenes 2025, organizado entre el 5 y el 8 de noviembre, se tituló Promoción y protección de derechos: ¿Qué tomamos de la historia de Ana Frank para pensar la pedagogía del cuidado?
Durante la conversación, los y las expositoras se concentraron en pensar la acción activa y colectiva para el reconocimiento y respeto a los derechos, y a su vez, en denunciar la vulneración de derechos, reconociéndola no solo en nuestro pasado sino también en el presente.
Entre los participantes estuvieron Isabel Robles (Directora de Embajadores juveniles oaxaqueñas, México), Catalina Vitelli (Miembro de la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes de la Provincia de Córdoba), Pbro. Adrián Pablo Bennardis (Cura villero) y Roxana Perazza (Directora General del Derecho al Desarrollo Humano. Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Al comenzar, Daniela Der Torossian, del staff del Centro Ana Frank Argentina para América Latina, comentó: “La historia de Ana Frank funciona como una puerta de entrada para pensar el pasado reciente, pero también en nuestros días. Este Congreso es el resultado de esta idea, y de cómo el Centro Ana Frank parte de las vivencias de una niña perseguida durante el Holocausto puede generar un espacio para hablar de tecnologías, ambiente, género.” Además, agregó: “Podemos pensar cómo opera hoy la deshumanización del otro, cómo se quiebran los lazos sociales, pero también Ana nos invita a reflexionar sobre estas acciones de protección desde una pedagogía del cuidado, que pone en el centro de la escena la dignidad humana como indivisible.”

Por su parte, Isabel Robles se refirió a los Derechos Humanos de las personas migrantes de América Latina y al programa “Es el trayecto de la mujer migrante” que llevan adelante desde Embajadores Juveniles Oaxaqueñxs: “En particular, las mujeres latinas enfrentan desafíos adicionales en su camino hacia la búsqueda de un futuro mejor. A pesar de los riesgos y obstáculos, demuestran una resiliencia y determinación impresionantes. A lo largo del camino, enfrentan violencia, discriminación y explotación, pero no se rinden. Es hora de reconocer y proteger sus derechos, y de trabajar juntos para crear un mundo más justo y equitativo para todos.”
Catalina Vitelli habló de su historia personal: “Siempre me consideré bastante sobreviviente en un sistema donde las infancias, adolescencias y juventudes siguen siendo puestas en cuestionamiento en su capacidad de tomar decisiones, responsabilidades y opiniones.” Comentó que hubo tres factores fundamentales que siempre estuvieron presentes en todos los procesos: el trabajo colectivo, la necesidad de romper barreras y ser escuchados como protagonistas de nuestro presente y la indiferencia e insensibilidad que duele e incomoda. “Entre todos buscamos transformar, devolver esa incomodidad, es posible crear espacios de participación y protagonismo con un acompañamiento institucional (entendiendo que el cambio es también desde adentro). Necesitamos instituciones que realmente se “la jueguen” en romper con esa construcción adultocentrista que históricamente dejó a niños, niñas y adolescentes en los márgenes.”

Representando a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Roxana Perazza, habló sobre la labor de la institución y remarcó: “Sabemos que los jóvenes buscan a algún amigo o amiga para conversar sobre sus temas. Por ende, queremos formar escuchadores: pares que estén dispuestos a acompañar y escuchar a un otro/a que esté atravesando una situación problemática. No para que se hagan cargo sino para que actúen como puentes con el mundo adulto responsable.” A su vez, remarcó la importancia de seguir trabajando sobre la educación financiera en escuelas: “la mayoría de los estudiantes quieren tener acceso a ella, vamos a trabajar sobre un formato adecuado que desarme algunos mitos y fantasías, pero que, al mismo tiempo, les brinde información significativa.”
El Congreso de Jóvenes para Jóvenes nació del trabajo sostenido del Centro Ana Frank, orientado al fortalecimiento del protagonismo juvenil, los derechos humanos y la construcción de redes para la convivencia en la diversidad. En su segunda edición, más de 200 jóvenes de 19 países de América Latina se reunieron en una experiencia de convivencia inolvidable, y expusieron proyectos de impacto social en tres sedes de la Ciudad de Buenos Aires: el Centro Ana Frank, el Centro Cultural de la Cooperación y el Centro Creativo El Obrador.
Apoyaron este evento: CAF- Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, UNICEF, dirección general de Derechos Humanos en la Secretaría de Justicia del Ministerio de Justicia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), Organización de Estados Iberoamericanos en Argentina (OEI), AFS y Wikimedia Argentina.


