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Construcción de una cultura de paz: el legado de Ana Frank

El miércoles 5 de noviembre, luego de la conferencia de apertura del Congreso de Jóvenes para Jóvenes, se desarrolló el panel Construcción de una cultura de paz: el legado de Ana Frank. La propuesta giró en torno a preguntas centrales como ¿qué significa hoy bregar por una cultura de paz? ¿De qué manera la historia de Ana Frank nos permite pensar la paz en nuestros días?

Sumeyra Nur Korkut, del Centro de Diálogo Intercultural Alba, habló sobre la importancia de trabajar colectivamente por la paz: “Cada vez que me invitan a hablar de temas tan amplios como los de hoy, me siento pequeña. ¿Qué puedo hacer yo por la paz? La paz no es misión de nadie en particular, sino de todos.” Agregó además: “Como musulmana que trabaja en el ámbito interreligioso, y como mujer joven, destaco el valor de la educación en el diálogo. El acto de dialogar no es solo hablar sobre religiones, sino encontrarse con un otro que tiene ideas, preocupaciones, hobbies. Es compartir esa vida que tiene el otro.”

Juan Médici, de AFS, señaló: “Es fundamental aprender con el otro. Requiere salir de la zona de confort, y muchas veces las tecnologías nos hacen quedarnos en esa comodidad.” Compartió también tres puntos que en AFS se tienen en cuenta para promover una experiencia intercultural: valorar la diversidad del mundo en que vivimos, indagar críticamente en la realidad y tomar acción para impulsar los cambios que deseamos.

Por su parte, Karen Angulo, integrante de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, destacó el rol de la escuela en la construcción de paz: “En Latinoamérica, con pequeños actos tenemos el poder de enseñarle algo a alguien.”  Recuperó además la figura de Ana Frank y se despidió del auditorio con una pregunta: “¿Estamos teniendo posturas críticas que ayuden a la cultura de paz? ¿Qué postura podemos asumir frente a las versiones desesperanzadoras de la sociedad?”.

Héctor Shalom inició su intervención interactuando con el público y reflexionando sobre la violencia y la necesidad de enseñar convivencia en las escuelas. Habló sobre los riesgos de las narrativas del odio y expresó: “Me reconozco pro Palestina, pro Israel, pro paz y pro Derechos Humanos, y me parece importante transmitirlo en un momento en que crecen las narrativas del odio, poner en valor la paz.” Recuperó también el valor del diario de Ana Frank: “El diario de Ana existe porque Ana tuvo protectores: seis personas que, al ver la persecución que sufrían ella y su familia, decidieron ayudar. Esta es, para nosotros, la lección más importante. Ante cada situación de violencia podemos proteger a la víctima, sumarnos a los agresores o mirar para otro lado. Todo lo que hacemos en el Centro Ana Frank es para que los agresores tomen conciencia cuando lastiman, para que las víctimas puedan dejar de serlo y para que no haya más observadores pasivos, sino más protectores en el mundo.”

El Congreso de Jóvenes para Jóvenes nació del trabajo sostenido del Centro Ana Frank, orientado al fortalecimiento del protagonismo juvenil, los derechos humanos y la construcción de redes para la convivencia en la diversidad. En su segunda edición, más de 200 jóvenes de 19 países de América Latina se reunieron en una experiencia de convivencia inolvidable, y expusieron proyectos de impacto social en tres sedes de la Ciudad de Buenos Aires: el Centro Ana Frank, el Centro Cultural de la Cooperación y el Centro Creativo El Obrador.

Apoyaron este evento: CAF- Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, UNICEF, dirección general de Derechos Humanos en la Secretaría de Justicia del Ministerio de Justicia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), Organización de Estados Iberoamericanos en Argentina (OEI), AFS y Wikimedia Argentina.

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